miércoles, 27 de marzo de 2013

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>>>Siempre hay coches negros alargados y brillantes que al caer la noche dejan la huella de su misterio sobre las calles vacías. Siempre hay alguien esperando en una esquina por unas cuantas monedas por un colchón usado o por un trago de gasolina. Siempre hay quien se levanta el cuello del abrigo para evitar ser visto. Y a veces el brillante alargado y esbelto coche negro se detiene junto a la esquina y abre la puerta. Y entonces alguien sube sin mediar palabra. Suavemente la esquina queda desierta y el coche desaparece como una sombra que vuelve a las sombras. La mañana nunca sabe de esas cosas no entiende de visiones fugitivas, escribe una prosa al severo dictado de la luz, cuando las esquinas son simplemente ángulos y los automóviles son plataformas con ruedas sobre las que se desplaza la rutina. Por eso hay noches y días y calles y esquinas, incendios que se ahogan en sofás de plástico barato y sombras que se mueven con sigilo. El destino es un juego de palabras según se mire un salto ejecutado con precisión o una mala caída. Apuntado o subrayado de manera notable en según qué página o papel de los bolsillos. El destino es un juego de palabras una dirección incompleta un teléfono equivocado. El destino es un semáforo ante el que los coches negros alargados y brillantes nunca se detienen<<<




Balanescu Quartet - "Aria"
Maria T.

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